Las empresas conocen el valor de los detectives privados (bajas fingidas)

Toda empresa, independientemente de su actividad, tamaño, forma jurídica o ámbito geográfico tienen un objetivo común: alcanzar el éxito. Pero para conseguirlo hay que recorrer varios caminos, normalmente duros, sobretodo para los nuevos emprendedores. Sin embargo, existe una senda en la que todo empresario debe fijar el cartel de prohibido el paso: la senda del fraude, y ésta tiene cada vez más presencia furtiva.

En este sentido, es una práctica común que la dirección de las empresas o sus departamentos de recursos humanos opten por contratar los servicios de detectives privados, bien de forma preventiva o para realizar concretas y minuciosas investigaciones de forma confidencial con el fin de averiguar si los empleados de las firmas están cometiendo alguna irregularidad o fraude en la empresa.

Por ello recopilamos los fraudes más comunes por los que las empresas recurren a la única (y eficaz) investigación privada. En este artículo nos centraremos en las bajas fraudulentas:

 

Bajas fraudulentas:

Quizá sea la razón más común de todas para recurrir a un detective, pero, desde luego, no es la única. Allá por el 2008, en los albores de la crisis económica, aún se apreciaba una alta tasa de absentismo laboral en las empresas y la Administración. Con el paso del tiempo, y en pleno retroceso económico y laboral, esa tasa logró acariciar los índices más bajos de ausencia en el trabajo vistos hasta el momento. Pero el reciente (y lento) crecimiento económico, junto a la confianza de los mercados ha puesto de nuevo en el punto de mira de las empresas a los trabajadores, que sufren largas bajas médicas e incluso, inexistentes. La precariedad laboral tampoco ayuda a que el trabajador proteja los intereses del empleador.

En cualquier caso, las lesiones ficticias o la exageración de daños y/o secuelas siguen considerándose un fraude. El dinero es el principal promotor de esta práctica, pero también lo es para la empresa que desea ponerle freno, pues la contratación de detectives en este asunto corresponde a una inversión muy rentable en el 90% de los casos.

Se trata de lesiones sencillas de inventar como es el caso de lesiones de cuello o espalda, complicadas de diagnosticar, o las patologías psicológicas o psiquiátricas como las crisis de ansiedad y la depresión que, en algunos casos, pueden destaparse.

También existe la exageración o prolongamiento de lesiones producidas en el horario de trabajo para poder cobrar la baja como accidente laboral.

Y la habilidad más extendida actualmente: Lesiones que se produjeron en otro lugar y momento y que son aprovechadas para decir que ocurrieron en el puesto de trabajo.

 

A todo lo anterior hay que añadir que se cual sea la máscara utilizada en el fraude por bajas fingidas, en la mayoría de las ocasiones, el empleado que comete baja laboral fraudulenta suele desempeñar otra actividad laboral paralela irregular (en dinero negro) para incrementar sus ingresos.

Los detectives privados somos la única figura de la legislación que podemos realizar investigaciones privadas para destapar este tipo de fraudes.

Cuente siempre con una firma con experiencia en investigación laboral y que garantice la plena confidencialidad de sus actuaciones.


Más información: ZAPA INVESTIGACIÓN, Despacho Profesional de Detectives Privados con cobertura nacional.

 

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